Las Escrituras contra el pensamiento posmoderno

22/07/2026 Simposio Teológico

Introducción

En 1978 se reunieron alrededor de 268 teólogos a llegar a un acuerdo sobre la importancia de las Escrituras para el creyente. Se escribieron diecinueve artículos y terminaron firmándolo 240 de aquellos teólogos concretando así la declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica.(1) Ese esfuerzo no fue en vano. Las sociedades han ido perdiendo la necesidad de estar fundadas en absolutos, y abunda la idea de que cada uno posee su propia verdad. Esto es crítico, aun considerando que hay incrédulos que avalan el hecho de tener absolutos como los que las Escrituras imparten.(2) Peor que lo anterior es que esto está pasando también dentro de las Iglesias.

El fundamento

Se entiende que las naciones, por sus corazones pecaminosos (Mr. 7:21) lleguen a ese tipo de conclusiones y se ha visto que ideologías, a lo largo de historia, se hacen cada vez más presentes. Esto no puede ocurrir en la Iglesia del Señor. Eso ha pasado con más fuerza cada vez. Terry Eagleton, quien no tiene una cosmovisión bíblica, sí comenta con razón que «la ideología es lo que persuade a los hombres y mujeres a confundirse mutuamente de vez en cuando por dioses o por bichos».(3) Por esto es tan importante considerar esta situación, cualquier cosa que dentro de sus filosofías contenga el «alterar» la realidad para desvirtuarla es grave. Ahí radica la importancia del fundamento bíblico. Se necesita que algo «defina» correctamente lo que el ser humano piensa, dice y hace. Ese fundamento es: las Escrituras.

Lo anterior no radica sólo en un discurso de carácter moral, sino más bien, una comprensión profunda de las Escrituras que logre cambios esenciales y precisos en el corazón de las personas. Por ejemplo, ni siquiera a nivel de no creyentes, sino que, dentro de la iglesia, hay quienes argumentan que pueden vivir con los sentimientos homosexuales mientras no los lleves a la práctica.(4) Es decir, se está defendiendo la idea de que las cosas que se piensan no son pecado para Dios, que no ofende ni va en contra de la Santidad de Dios. Cuando entendemos por medio de las Escrituras que, por el contrario, los pensamientos sí deben estar sujetos a Él. Este mundo es uno que está cambiando, el pecado va presentándose de diferentes maneras, pero aun así no hay nada nuevo debajo del sol (Ec. 1:9, 14; 2:11, 17).

El mundo ideológico

Las Escrituras han sido trascendentes a lo largo de la historia en ciertas naciones como las anglosajonas. Esto claro, incluso al notar que, Alexis de Tocqueville, quien fuera uno de los más grandes escritores con respecto al concepto de democracia, francés de nacionalidad, cientista político, haciendo sus estudios en lo que Estados Unidos estaba desarrollando, hace hincapié en que el desarrollo de dicha nación fue con una inclinación religiosa sin igual; es más, mantuvo sus valores morales religiosos fuera de lo que fueran sus institucionalidades logrando mantenerlas en el tiempo(5) declara sin temor a equivocarse que: «El cristianismo ha conservado un gran dominio sobre el ánimo de los americanos, y ha de observarse sobre todo que no solo impera como una filosofía que se adopta tan previo examen, sino como una religión en que se cree sin discutirla».(6)

Alrededor de 200 años después de esas palabras, donde incluso el autor mencionando que podrían existir muchas ramas del mismo cristianismo pero, la esencia es que no se podría erradicar esa forma de vida del pueblo americano(7), la realidad dista mucho de ese principio. Las convicciones ya no están, el deseo de honrar al único Dios verdadero, y esto radica en haber abandonado las Escrituras y lo fundamental que es mantenerlas a Ellas como la autoridad en la vida de la Iglesia.

Impacto de la revolución

La idea globalista tiene aspectos positivos y negativos, el fin de este ensayo no es ser profundos en este concepto, sin embargo, José R. Ayllón menciona que las naciones occidentales están basadas en tres pilares heredados de dos civilizaciones: Grecia con su democracia y razonamiento y Roma con la institución del derecho(8). Esto permeó cada civilización que vino después.

En 1789 algunos ilustrados franceses comenzaron una revolución para acabar con el orden que estaba presente en ese entonces(9) y todo eso estableció una sucesión de ideologías que, aunque se piense que son muchos, no lo son en realidad: «(1) Ilustración y masonería; (2) positivismo y nacionalismo; (3) liberalismo y comunismo marxista; (4) evolucionismo radical y ecologismo; (5) psicoanálisis freudiano y revolución sexual; (6) ideología de género y posverdad»(10). Las características de estas ideologías son identificables: por un lado, ofrecen felicidad, un mundo ideal que nunca llega, materialista(11) y permeada con revolución.

Movimientos ideológicos más importantes

Descritos anteriormente, los movimientos ideológicos pueden describirse en un grupo limitado y bien definido y es importante notar el avance de éstos en el tiempo, notar que uno ha llevado a los otros terminando en la actualidad con un ataque ferviente a las Escrituras, su inerrancia y su suficiencia, Ayllón lo describe:

La ilustración y el positivismo tienden a reducir la verdad a ciencia empírica, al margen de consideraciones metafísicas o religiosas. La suprema verdad de los nacionalismos es un supremacismo excluyente y violento, de corte racista. El liberalismo tiende a reducir la vida humana a libertad política y económica. El marxismo afirma que el ser humano y la historia universal son producto de las relaciones económicas y la lucha de clases. Marx simplifica la realidad con ojos maniqueos que solo ven buenos y malos, explotadores y explotados, comunistas y fascistas. El psicoanálisis de Freud y el feminismo radical entienden que la gran verdad sobre el ser humano, y su meta definitiva, es la libertad sexual sin límites. Para el evolucionismo radical, el ser humano y todos los seres vivos son el resultado de procesos biológicos al azar (énfasis agregado).(12)

De lo anterior se desprende cómo el avance de los pensamientos humanos, sin dejarse dominar por los divinos, terminan siendo tan abrasivos. Cada cadena va haciendo de esas filosofías y de las que vienen peores. Las palabras de Pablo resuenen con fuerza al verse enfrentados a esa realidad: Primero, No avergonzarse del evangelio (Ro. 1:16); Segundo, notar que: «la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injustica de los hombres que detienen con injusticia la verdad» (Ro. 1:18), es decir, la ira de Dios se está acumulando. En su inmensa misericordia está aguardando, aunque por Su Palabra también desprendemos que las cosas no se irán poniendo mejor. Tercero: «habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios», mostrando soberbia absoluta de la humanidad en contra del Creador, considerándose superiores a Él. Cuarto, la humanidad se creyó sabia, mostrando con eso su propia necedad.

Quinto, la humanidad se dio el lujo de cambiar la «gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible» (Ro. 1:25a), lo que bajos sus parámetros es lo natural. La gloria de Dios no se corrompe, no es posible. Y la humanidad l ver que eso no era posible, obstinándose en sus deseos, busco una salida. Una pecaminosa salida. Sexto, el punto cúlmine de esta idea, y es que Dios los entregó a la inmundicia (Ro. 1:24), una vez que no quisieron escuchar las advertencias de Dios, Él les da libertad, los entrega. Lamentablemente las consecuencias de esto llegarán. Se experimentan en la depravación del hombre pero culminarán con la ira de Dios sobre la humanidad pecaminosa.

Séptimo, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Se ve el avance del pacado en pada paso, la progresión de la maldad. Este punto es decidor porque no sólo fueron entregados a sus pasiones (Ro. 1:26), sino que esto ocasionó que dejaran de considerar todas las responsabilidades que el hombre debe tener para con esposa (vv.27) y que la lascivia en el libertinaje homosexual se desbordara (vv.27). Es claro. Según el pasaje, todo comienza por no considerar a Dios. Por no considerar Su evangelio, por no considerar Su Palabra. Hoy en día se ve claramente las consecuencias de la desobediencia a Dios.

Ideologías contemporáneas

Para propósitos de este ensayo, al notar la necesidad de volver a los cimientos, de lo que los Apóstoles y profetas del Nuevo Testamento enseñaron para establecer la base de los cristianos de hoy en día deben seguir creyendo. Se hará un enfoque, no exhaustivo, de lo que la ideología de género que afecta más en nuestros días. O mejor dicho, es más visible en nuestros días.

Aunque sería bueno poder decir que todo lo anterior está pasando en el mundo, alejado de la Iglesia, alejado del corazón de la esposa del Cordero (Ap. 19:7), hay malas noticias. Esto de hecho está siendo impulsado por algunas denominaciones. Por ejemplo, las iglesias anglicanas en Inglaterra dirimieron a principio del 2023 para poder «bendecir» y no «casar» a parejas del mismo sexo, obteniendo 250 votos a favor y 181 en contra el sínodo aprobó la normativa.(13) Y sin ir más lejos, dentro del mismo círculo «evangélico» por así llamarlo existen algunos exponentes de una idea que podría sonar piadosa, pero sigue siendo igual de pecaminosa o, quizás más, por el nivel de engaño, Wesley Hill, quien fuera un docente de una universidad «cristiana» como Western Theological Seminary, profesor de Nuevo testamento y abiertamente declarado homosexual enseña erróneamente según sus palabras que: «En lugar de interpretar mi sexualidad como una licencia para acostarme con alguien o incluso para formar una pareja sexual monógama con él, puedo aprovechar y guiar sus energías en la dirección de una amistad sexualmente abstinente, pero íntima» (traducción propia).(14)

Hill busca justificar sus sentimientos homosexuales y «direccionarlos» a propósitos piadosos, cuando las Escrituras según Kevin DeYung enseñan: que tiene que ver algo mucho más grande e importante, tiene que ver con la santidad de Dios, Su amor y Su justicia, con cómo él ve el matrimonio, con cómo entendemos Romanos 1, Génesis 19 o las leyes de Levítico lo que demanda una correcta hermenéutica,(15) además de que se necesita ser absolutamente fieles a las Escrituras y ellas muestran lo importante que es que los «deseos» estén sometidos al Señor porque también ellos pueden ser pecaminosos (Mt. 5:28) ya sea que seas homosexual o no, pues el mismo Job por ejemplo habla de los deseos pecaminosos de los ojos (Job 31:1)(16).

Yendo más allá, DeYoung responde a Hill en los mismos términos de la «amistad» mencionando que: «(…) esa atracción –que aquí significa más que hombres que simplemente desean la compañía de otros hombres, o que mujeres que desean la compañía de otras mujeres– no existió antes de la caída, llega como consecuencia de ésta, y no existirá cuando la caída haya sido definitivamente vencida»(17). Haciendo claro hincapié en la forma de pensar que debe tener el creyente con respecto a este asunto.

El problema hermenéutico

Ya se mencionó esto anteriormente, se debe dejar indicios de que es un problema importante porque es por estos medios que se ha cuestionada la inerrancia y la suficiencia de las Escrituras en el pasado y se seguirá haciendo por este medio. La hermenéutica es el lente correcto para no cometer errores en cuanto a las ideologías están atacando e introduciéndose en el cristianismo. Hay incrédulos que cuestionan férreamente incluso la moralidad de Dios en los temas concernientes a Su Persona.

Los pensamientos posmodernos cuestionan duramente la soberanía de Dios o de la integridad moral de las Escrituras. Por ejemplo, Richard Dawkins habla de las «indicreciones» de Abraham al sacrificar a su hijo (Gn. 22), acusándola de «abuso infantil, intimidación, y de hacer uso de la idea de «sólo obedecía órdenes»(18). Otros ateos, como Bertrand Russell, han mirado con horror el que Jesús maldijera la higuera (Mr. 11:12–14) cuestionando si él era realmente el más sabio. Concluye William Lamb su argumento que, en este punto es acertado: El ejemplo presentado por Russell parece bastante frívolo cuando se comparan las críticas de otros que nos recuerdan que las Escrituras se han utilizado para justificar diferentes formas de opresión y violencia: Los cristianos se han amparado en las Escrituras para perseguir a los judíos (Mt. 27:25), las han utilizado para justificar la esclavitud (Gen. 9:25; Ef. 6:5-9; Col. 3:22-4:1), para perseguir a los homosexuales (Lev. 20:13; Rom. 1:27-28; 1 Cor. 6:9-10) y para subordinar a las mujeres a los hombres (Gen. 3:16; Ef. 5:22-33; 1 Tim. 2:11-15). En consecuencia, para el crítico moderno, gran parte del material contenido en las Escrituras parece.(19)

Si no existe, entonces, una hermenéutica adecuada, precisa, y más aún, dependiente del Espíritu Santo pues es Él el que aclara todas las cosas (Jn. 14:16) y es el que usa las Escrituras para corregir el corazón de los creyentes (Ro. 10:17). Y esta hermenéutica determina el uso correcto de la interpretación. Según Michael J. Vlach: «la interpretación involucra discernir el sentido original de un hablante o escritor».(20)

Todo lo anterior determinar conlleva entonces que es imperioso volver a considerar la inerrancia y la suficiencia de las Escrituras. Con las herramientas correctas, para así poder hacer frente a los problemas que no sólo el mundo está enfrentando en la actualidad, sino que también la Iglesia y con urgencia.

Inerrancia Bíblica

La inerrancia no es un concepto que haya sido tratado en detalle en antigüedad. Primero, desde el tiempo de la iglesia primitiva se tenía en consideración lo que las Escrituras en el Nuevo Testamento enseñan en relación a la inspiración de Ellas. Pasajes como 2 Timoteo 3:16 que afirman que las Escrituras fueron «Sopladas» o «Exhaladas» por Dios o Pedro haciendo relación entre los santos hombres de Dios que fueron inspirados por el Espíritu Santo (2 Pe. 1:19–21).(21) Posterior a esto, es importante destacar cómo la inerrancia ha sido creída en el tiempo para comprender cuál debería ser la respuesta del creyente a esta verdad absoluta. Ha de considerarse lo que las mismas Escrituras dicen de ellas mismas: «Las palabras de Jehová son limpias» (Sal. 12:6a); «Tu palabra es verdad» (Jn. 17:17),22 esta es la base para poder determinar la verdad. Las Escrituras son la verdad. Tertuliano agrega a esto: «Las declaraciones de las Sagradas Escrituras nunca estarán en desacuerdo con la verdad».(23)

Cómo la inerrancia ha sido creída en el tiempo

Originalmente, la autoridad de las Escrituras nunca había sido cuestionada hasta el tiempo final de la edad media. Antes de que el catolicismo romano buscara el poder y autoridad en otros medios, constantemente se había buscado honrar la Palabra escrita para obedecerla. Incluso yendo más allá, persiguiendo a herejes. Todo estos fue normal durante el primer mileno.(24)

La iglesia primitiva, mantuvo su convicción de que si Dios es divino, las Escrituras deben ser divinas de igual forma. Frases como «Así dice el Señor» que son recurrentes dentro de las profecías, argumentaban que la procedencia de las Escrituras la hacían autoritativa.(25) Además era claro que ideas latentes en Ella como «la Escritura no puede ser quebrantada» (Jn. 10:35); o «hasta que todo se cumpla» (Mt. 5:18); también cuando los apóstoles decían algo y acuñaban: «por la autoridad del Señor Jesús» (1 Ts. 4:1–2; 1 Co. 14:36–38) hacía a las Escrituras acreedora de la autoridad divina.(26)

Una vez que el canon del Nuevo testamento estuviese concluido, voces como la de Clemente de Alejandría fuero importantes al mencionar que leer el texto Bíblico era como escuchar la voz de Dios.(27) Aunque tiempo después se añadiera por la intervención de los católicos romanos la idea de la «tradición», nunca estuvo en real conflicto la idea de que las Escrituras no fueran autoritativas(28) realmente el conflicto se notó al caer en la contradicciones que esto significaba. Realmente no se podía descansar en dos autoridades basales. Sin embargo, Vicente de Lerins expresó en relación a este conflicto de autoridad, que realmente la participación del catolicismo romano era bueno porque así como todo teólogo tenía diferentes posturas y conclusiones de los puntos teológicos, se necesitaba de una guía que pudiese orientar para mostrar el camino correcto a seguir.(29) Su idea tenía un buen sentido, pero puso la autoridad en donde no debía estar. Debía estar en las Escrituras y no en el catolicismo Romano. Allison hace un aporte significativo en relación a la definición de inerrancia:

La iglesia ha reconocido históricamente que las Escrituras en sus manuscritos originales y correctamente interpretados son completamente verdaderos y sin ningún error en todo lo que afirman, ya sea que tenga que ver con doctrina, conducta moral o cuestiones históricas, geografía cosmológica y similares. (Traducción propia).(30)

Cuando se considera la variedad de copias de los originales que se disponen y el uso correcto de la hermenéutica (que antes se mencionó su significancia) se puede llegar a la conclusión de que se puede dirimir la verdad de las Escrituras y saber así, lo que Dios ha revelado para la humanidad y para la Iglesia.

Cuando transcurría la edad media y todo era incierto en el ámbito espiritual, seguía habiendo defensores de la autoridad de las Escrituras. Tomás de Aquino menciona que, por ejemplo, para poder hacer teología correctamente, se necesita de la idea de la autoridad de las Escrituras(31), no obstante, para el término de la edad media ya todo era más diferente. La autoridad el Papa era evidente para muchos él era la voz de Dios en la tierra. Juan Turrance declaró: «una decisión vinculante interpretando el sentido [de las Escrituras](…) que (…) pertenece al pontífice romano, cuya decisión obliga a todos»(32). Fue el mismo Juan Huss que en este tiempo estuvo combatiendo contra esta idea autoritativa y argumentando la necesidad estar cimentados sólo en la autoridad de las Escrituras.(33)

Aquellos que defendían la inerrancia de las Escrituras durante este tiempo lo hacían con convicción. Herman Sasse resumió así esto: «Durante todos estos [quince] siglos nadie dudó de que la Biblia en su totalidad era la palabra de Dios, que Dios era el autor principal de las Escrituras, tal como sus autores humanos las habían escrito bajo la inspiración de Dios Espíritu Santo». (Traducción propia).(34)

Esto, en relación al párrafo anterior, muestra la dicotomía presente, el engaño sutil de la concupiscencia humana y de Satanás. El engaño de ir socavando poco a poco dicha inerrancia. Poniéndola en duda de a poco, hasta llegar a nuestros tiempos donde para a gran mayoría esto ya es sumamente cuestionable.

Durante el período de la Reforma y post–reforma, Martín Lutero estableció uno de los principales pilares de ésta: Sola Scriptura. Lutero declaró: Nuestro esfuerzo, por tanto, no debe ser dejar de lado la Escritura y dirigir nuestra atención meramente a los escritores humanos de los padres. Por el contrario, dejando de lado todos los escritos humanos, deberíamos dedicar un trabajo cada vez más persistente únicamente a las Sagradas Escrituras. (traducción propia).(35)

Así como Lutero, Juan Calvino, por ser más preocupado de la sistematización de las doctrinas, se ocupó, en cuanto al tema de la inerrancia, de desvelar aquellas «controversias» que podían suceder en el texto, como que Moisés llamara al sol y a la luna «luces». Calvino acude a la hermenéutica y la interpretación para decir que Moisés buscaba ser claro para todo público, no buscando ser preciso científicamente (necesariamente) sino más bien claro.(36)

En el tiempo moderno, el catolicismo romano continúa dividiendo su autoridad entre las Escrituras y la tradición(37) de hecho, esto fue consolidado más robustamente en el tiempo gracias a concilios como el del Vaticano II donde expresamente se defiende al infalibilidad del Papa.(38) Esta idea no es nueva realmente, ya desde el concilio de Trento estableciendo la autoridad de la traición, la que contiene la idea de la inmaculada concepción de María (1854) y la asunción corporal de ésta (1950).(39) Esto es claramente uno de los hitos en donde se ha puesto en duda la autoridad de las Escrituras, relativizándola y cuestionando, por una hermenéutica mal aplicada, lo que Ella dice. Por medio de estas vías es que falsas enseñanzas como la ideología de género y sus derivados han entrado en la Iglesia del Señor.

Si bien estos sucesos ocurrieron en la vereda del catolicismo romano, por el lado evangélico se dudaba de la conexión entre lo dicho en las Escrituras con lo que el Espíritu Santo hace. Martin Loyd-Jones mencionó a ese respecto: «La Biblia sugiere, por tanto, que el Espíritu Santo normalmente no habla mediante la Palabra. Él toma su propia Palabra, la ilumina, y toma nuestra mentes y las ilumina, y así somos hechos»(40). Donde devuelve la autoridad a Dios mediante «El Otro Consolador» (Jn. 14:16) que radica en lo previamente escrito.

La inerrancia de las Escrituras ha sido más cuestionada en nuestro tiempo que nunca antes. En parte puede deberse al avance científico, algunos, como hemos dicho previamente, atribuyen toda explicación a modelos ideológicos como el evolucionista(41) y otros plantean las dudas en relación a la creación en 6 días literales, la creación como centro del universo, que Adán no fue el primer hombre –propuesto por Isaac La Peyrere– o la temas de critica textual – propuestos por Hugo Grocio– como herejías de la Trinidad, paternidad literaria de 2 de Pedro, etc.(42) Si bien, por la extensión de este ensayo, no podemos dar respuesta a todas estas cuestiones (no se está diciendo tener todas las respuestas), el punto en cuestión es mostrar cómo es que en nuestro tiempos la importancia de validar, defender y apreciar la inerrancia y la suficiencia de las Escrituras es fundamental dado los pecados y conflictos a los que la Iglesia se ve enfrentada.

Importancia de la declaración de Chicago frente al posmodernismo

Los reformadores, alrededor del año 1500, es decir hace ya más de 500 años, se preocuparon de enseñar y defender con respecto a la salvación por gracia por medio de la fe. Justo González describe la compleja situación en la que se encontraba el primer reformador Martín Lutero. Él tenía una concepción profunda de su pecaminosidad y esto era algo que no se trataba en esos tiempos cuando la religiosidad de los católicos romanos pesaba sobre los hombres. Él pensaba que la confesión sería suficiente para justificarse. Pero no fue así. Las Escrituras despejaron sus dudas y comenzó el movimiento reformador.(43) Desde ese momento, el esfuerzo de los reformadores fue defender aquella justificación por fe. Y esto, llevó a que se defendiera férreamente, por ejemplo, la Sola Scriptura. Pues era en las Escrituras que se hallaba esta doctrina.

Se reunieron bajo la dirección de los Dres. Edmond P. Clowney, J. I. Packer y R. C. Sproul. Se presentaron 19 artículos a una comisión de 268 teólogos, de los cuales 240 aprobaron,(44) estableciendo por ejemplo que, si la Palabra de Dios y si Dios es un Dios de verdad, entonces la Biblia debía ser Inerrante.(45) Algo elemental, quizás hace algunos años, pero irrelevante en nuestros tiempos. Se estableció criterios para: Autoridad; La tradición; Lenguaje humano; Inspiración plenaria verbal; Inerrancia; Las Autógrafas; Infalibilidad; entre otras. Definiendo muy bien lo que las Escrituras dicen de Ellas mismas.

¿Por qué antes no había sido necesaria? Siguiendo la idea del párrafo anterior, fue necesario en aquel entonces hacer el esfuerzo teológico por establecer lo que fue la base de la Sola Scriptura en contra de aquellos que defendían que el Papa tenía algún tipo de autoridad. De hecho, Lutero llegó al monasterio motivado por acercarse a la religión para poder obtener de ella los medios para «ganar» su salvación.(46) Estudiando las Escrituras se dio cuenta de su error.

Conclusión

Lutero tuvo un compromiso irremisible con la predicación de las Escrituras y esto es lo que debería permear la Iglesia hoy en día para evitar que ideologías como las que están atacando el fundamento sean erradicadas. Él predicaba la mayoría de los domingos de 2 a 3 veces llevando a impartir 7,000 sermones entre 1510 y 1545.(47) Es imperioso que la predicación de la Palabra se mantenga firma. Ella puede ayudar a que la Iglesia y el cristiano mantengan sus convicciones y su cosmovisión apegadas a lo que Dios quiere. Carl R. Trueman comenta con razón que el sexo siempre ha sido un factor muy «vendible» y por lo tanto «consumible», además de que eso lleva a que sea un recurso que la política usa para sus corruptos fines,(48) así se puede presentar defensa correctamente con las Escrituras (1 Pe. 3:15).

Luis Contreras comenta con razón la importancia de mantenerse firme en la enseñanza de las Escrituras fielmente al considerar los principios enseñados por Pablo a Timoteo: (1) debía ser fiel en la predicación y la enseñanza (1:6); preparar a hombres files, evitando el error y aferrarse a la sana doctrina (2:2–26), (3) soportar las aflicciones como soldado.(49) Esto sumado al uso correcto de la hermenéutica permite al creyente ser «objetivo» con la verdad bíblica y evitar errores.(50)

Por último, muchas de las teologías sistemáticas comienzan la sistematización de las Escrituras con «Bibliología» y esto es porque la relevancia del entendimiento de las Escrituras como fundamento de fe y práctica en la Iglesia es fundamental. No debe faltar en los púlpitos.

Referencias Bibliográficas

1 R. C. Sproul, Declaración de la Inerrancia Bíblica (Colombia: Editorial Edificando, 2020), 2.

2 Agustín Laje, Generación idiota: una crítica al adolescentismo (México: HarperCollins, 2023), 30.

3 Terry Eagleton, La ideología (Barcelona: Planeta 2da. ed, 2019), 15–16.

4 Wesley Hill, Spiritual Friendship: Finding Love in the Church as a Celibate Gay Christian (Grand Rapids: Brazos PRess, 2015), 81.

5 Alexis de Tocqueville, La democracia en América (Mexico: Fondo de cultura económico, 3ª Ed., 2019), 451.

6 Ibíd.

7 Ibíd., 451–452.

8 José R. Ayllón, El mundo de las ideologías (Madrid: Bibliotheca Homolegens, 2019), 15.

9 Ibíd., 17.

10 Ibíd.,14.

11 Ibíd., 18.

12 Ibíd., 18–19.

13 https://www.elmundo.es/internacional/2023/02/09/63e50f52fdddff6f9e8b4586.html consultado 11/24/2023.

14 Hill, Spiritual Friendship, 81.

15 Kevin DeYoung, ¿Qué enseña la Biblia realmente de la homosexualidad? (Colombia: Poieman, 2016), 5.

16 Ibíd., 141.

17 Ibíd., 141.

18 William Lamb, Scripture: A Guide for the Perplexed, Guides for the Perplexed (New Delhi; London; New York; Sydney: Bloomsbury, 2013), 6–7.

19 Ibíd.

20 Michael J. Vlach, La hermenéutica dispensacionalista (Colombia: Palabra de Gracia, 2023), 25.

21 Gregg R. Allison, Historical Theology (Grand Rapids: Zondervan, 2011), 66.

22 Ibíd., 122.

23 Ibíd.

24 Ibíd., 95.

25 Ibíd.

26 Ibíd.

27 Ibíd., 96.

28 Ibíd.

29 Ibíd.

30 Ibíd., 122.

31 Ibíd., 98.

32 Ibíd.

33 Ibíd.

34 Ibíd., 125.

35 Ibíd., 103.

36 Ibíd., 128.

37 Ibíd., 109.

38 Ibíd.

39 Ibíd., 111.

40 Ibíd., 114.

41 Ayllón, El mundo de las ideologías, 18–19.

42 Allison, Historical Theology, 132.

43 Justo González, Historia del cristianismo (Miami, FL: Unilit, 1994), 31.

44 Sproul, Declaración de la Inerrancia Bíblica, 2.

45 Ibíd., 5.

46 González, Historia del Cristianismo, 633.

47 Steve Lawson, La heroica audacia de Martín Lutero (Stanford: FL, Reformation Trust, 2013), 17.

48 Carl. R. Trueman, El origen y el triunfo del ego moderno (Nashville, TN: B&H), 310.

49 Luis M. Contreras. Manual de Predicación Expositiva (España: Clie, 2023), Apple Books. 21.

50 Lamb, Scripture: A Guide for the Perplexed, Guides for the Perplexed, 95–96.